DUBAI y el futuro
La meca de la vida está en Dubai. Son tiempos que no veremos. Me recuerda que todo es posible, que para todos hay un sitio en el mundo, que aunque a veces perdamos la fe, el mundo camina hacia delante, seguro, fuerte, confiado. Que nada ni nadie quiere detenerlo. O al menos, eso es lo que me gusta pensar ahora, viendo desde las Emirates Towers el palacio del jeque, los entrenamientos de caballos, el Creek. "Construirán una torre para que el metro pueda pasar por enmedio". Construirán dos palmeras más, y un globo terráqueo, y la torre más alta del mundo, con 161 pisos, aunque estén proyectando ya la de 162. Fondean ríos, abren puertos, edifican en el mar, se hacen con el cielo. Esto es Miami, y Las Vegas, y esos cuentos futuristas de coches volando por el cielo que leíamos de pequeños. En fin. Que a pesar de Osama, de Korea, de los tsunamis, de Irán, hay una parte del mundo que se dirige hacia donde todos queremos.
















Cuando te vas desaparecen los momentos memorables, se vuelven tus ojos de color indefinido, me quedo repasando tus maneras. Cuando no estás, pienso que me miras en el camino de vuelta, en los pasos de cebra, en las esquinas con nombre de poeta. Te llevas siempre lo que más quiero, me dejas de cara a la pared de la melancolía, empieza a contar el reloj desde cero, como en enero, en septiembre, como en año nuevo. Pasan los días como pasa el viento, me quedo sin dueño, sin abrazo, y sin resuello. Lleno el tiempo de objetos imposibles, de cartas largas, de impertinentes mañanas.